Pymes expanden el mercado de bicicletas y monopatines eléctricos

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Los especialistas y dirigentes políticos se han preocupado en las últimas décadas por la creciente problemática del tránsito en las grandes urbes. Esta situación no sólo ha generado conflictos de circulación, sino que, debido a los gases emitidos por los automóviles, también es responsable de la contaminación y el efecto invernadero. Seguramente, los estudiosos en la materia jamás habrán imaginado que una de las soluciones estaría dada por reivindicar dos objetos asociados con la niñez y la adolescencia. Es que en las capitales del mundo se ha tornado una constante ver a oficinistas, vestidos de traje, circular con monopatines y bicicletas eléctricas. Estos vehículos promueven una variante más a la solución del tránsito fluido y sustentable.

En algunos países de Europa, las bicicletas eléctricas ya forman parte del paisaje urbano todos los días. En Holanda, el 40% de las personas que eligen esta clase de transporte lo hace para evitar el automóvil. Por su parte, esta tendencia se ha visto en alza en Alemania durante los últimos años: durante el 2016, el 15% de las bicicletas vendidas fueron eléctricas, con un incremento del 13% en venta y un 66% en exportaciones. Esta modalidad se replica también en Francia y en Bélgica con resultados similares. Pekín, la enorme capital china, tampoco se queda atrás y forma parte también de esta moda silenciosa y saludable de transportarse.

En la Argentina

De acuerdo con un relevamiento realizado por la Secretaría de Transporte hace menos de un año, se realizan 280.000 viajes en bicicleta de manera diaria sólo en la Ciudad de Buenos Aires. En otras palabras, el 3,5% del total de los viajes que se realizan cada día en la ciudad se hace mediante este medio de transporte. Hace ocho años atrás, sólo el 0,4% de los viajes se hacían en bicicleta. Para el 2019, las ciclovías, que ya están presentes en todas las comunas, sumarán un total de 250 kilómetros.

Por otro lado, los aumentos de combustible y estacionamiento generan que la bicicleta eléctrica sea una alternativa cada vez más presente en Argentina. Una ley en la ciudad de Buenos Aires establece que los establecimientos que ofrecen este servicio deben cobrar a los usuarios de bicicletas eléctricas tan sólo un 10% de lo que perciben por un vehículo común.

Esta tendencia en alza no sólo reivindica el papel que tienen las bicicleterías en Argentina, obligadas a adaptarse a las nuevas formas que tomó el vehículo, también abre puertas a aquellos que fabrican bicicletas en el país. Juan Savage, apoderado de Rodar Electric, está convencido de que la bicicleta eléctrica es el vehículo necesario para el futuro de las ciudades. La empresa argentina diseñó la “EMOV”, la primera bicicleta eléctrica de Latinoamérica.

“Somos tres socios que nos dedicamos full time a esto y un gran equipo de colaboradores que hacen posible esta locura. Además, creamos nuestra propia empresa de marketing online que hoy ya tiene otros 50 clientes además de Rodar”, dice el empresario a Multitaskers, el sitio de American Express para las Pymes.  Los emprendedores tienen su fábrica en la ciudad de La Plata, con salón de ventas incluido y, además, este año inauguran un punto de ventas en Capital Federal, Microcentro. Desde Rodar, aseguran que están muy entusiasmados con el futuro, más allá de la coyuntura argentina.

Por su parte, Alejandro Stern, quien emprendió en el mundo de las bicicletas eléctricas con Frank e-Bike, explica que invertir en esta clase de proyecto es hacer un negocio de triple impacto: no contamina, ayuda a la gente a transportarse mejor y ayuda a que la ciudad destrabe sus arterias principales. “Hoy con el dólar al valor al que está, si es que la devaluación no se traduce en inflación, es de pensar que la fabricación nacional de bicicletas eléctricas tiene una posibilidad de desarrollarse.

Sin embargo, las variaciones del dólar afectan ya que gran parte de los componentes y subcomponentes son chinos”, destaca el ingeniero. El empresario entiende que, además de ser sustentables, las bicicletas eléctricas permiten al usuario desprenderse de todos los gastos asociados a un medio de transporte particular: combustibles, lubricantes, mano de obra para mantenimiento, patente, seguro, estacionamiento y la burocracia involucrada.

Oportunidades en dos ruedas

Las bicicletas no sólo representan oportunidades para aquellos que deseen emprender, también suscitan nuevas oportunidades de negocio, por ejemplo, con la llegada de los “repartidores low-cost”. Aplicaciones como Rappi y Glovo tercerizan el servicio de delivery y cuentan con colaboradores que, en sus bicicletas y motos, realizan los viajes de manera autónoma. El funcionamiento de ambas plataformas es similar al de Uber, en la que los “mensajeros” cobran por viaje realizado. De esta manera, se transportan alimentos, medicamentos y paquetes a través del pedaleo. Esta modalidad gana cada vez más terreno en Buenos Aires.

Por otro lado, recientemente, Rodar Electric se asoció con una empresa joven de China para el lanzamiento en Latinoamérica de la “Geroad”, definida por Juan Savage como “una ‘rueda mágica’ que permite convertir cualquier bicicleta en eléctrica, desde rodado 20 a 29 sin cables y con una fácil instalación”. El emprendedor considera importante el trabajo en conjunto con quienes gobiernan para que faciliten la infraestructura y las leyes necesarias para continuar con esta expansión. Juan asegura que la gente elige las bicicletas eléctricas porque permite llegar al trabajo sin transpirar, evita la necesidad de cargar combustible y promueve el cuidado del medio ambiente.


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