Planeación urbana y medio ambiente: los cinturones verdes.

  • 2
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

Este artículo presenta un análisis de dos cinturones verdes, a saber: el llamado Groene Hart en Holanda y el Greenbelt de Ontario, Canadá.

El binomio planeación-ambiente funciona como marco referencial para mostrar la validez y la innovación de los cinturones verdes en el combate a la expansión urbana, generar seguridad alimenticia local, contener la contaminación de aguas y suelos, y disminuir el riesgo ambiental en los espacios urbanos.

En algunos países, el modelo de cinturones verdes posee cerca de 75 años de haber sido puesto en práctica. Hoy, de manera importante,
es identificado como una herramienta moderna de la planeación urbana que sirve de ayuda para la seguridad alimenticia local, protege la integridad ecológica, conserva la biodiversidad, cuida la cantidad y calidad local de las aguas y  provee zonas de recreación y amortiguamiento a la expansión urbana.

En un principio, la finalidad de los cinturones verdes fue preservar la riqueza del paisaje y constituirse como una zona de
separación entre las áreas urbanas y el campo.

Según Donna Ericsson, los cinturones verdes son definidos como corredores naturales o espacios de tierra rodeados de ciudades o pueblos (Ericsson, 2004). Casi siempre son una mezcla de tierras públicas y privadas donde existen restricciones al crecimiento. La
noción de preservar un cinturón de tierra perenne alrededor de centros urbanos data del siglo XIX y está asociada con el famoso plan de Ebenezer Howard conocido como Garden City, de 1898, que establece espacios agrícolas cerca de asentamientos urbanos.

El concepto de cinturones verdes ha sido ampliamente promovido por grupos preservacionistas. Para ellos es necesaria una estricta distinción entre el uso de suelo agrícola y el urbano.

Su intención es mantener la belleza de los paisajes rurales y evitar la expansión de suburbios. Actualmente, los beneficios múltiples de los cinturones verdes han sido reconsiderados y revaluados por los beneficios ambientales que proveen a la comunidad. El potencial de estas zonas las convierte en un factor vital frente al cambio climático, la escasez de agua y el aumento en los precios de alimentos y petróleo.

El control del crecimiento urbano sigue siendo el objetivo central de los cinturones verdes. Sin embargo, cabe apuntar la
necesidad de dotar a los campesinos de estas localidades con una infraestructura política y económica que garantice la viabilidad y
continuidad de tales proyecto por medio de las siguientes acciones: fomentar una infraestructura novedosa y tecnologías ambientales de punta; evaluar los beneficios de manera constante; designar responsabilidades; compartir, entre amplios sectores, esta herramienta, para lo cual es preciso buscar canales de comunicación entre gobiernos centrales, locales y múltiples actores sociales.

Ante la pertinencia de los cinturones verdes como herramienta en la planeación, mi intención es mostrar su constitución y manejo en dos regiones: la primera es conocida como Groene Hart (Corazón Verde) y se encuentra en el interior de Holanda; la segunda está localizada en Ontario, Canadá, y se llama

Greenbelt (Cinturón Verde). El artículo presenta características de ambos casos que pueden compararse entre sí, con la finalidad de buscar causas referidas a las relaciones entre las variables observadas en la creación de cinturones verdes. Por un lado, el caso holandés tiene varios años de existencia; por otro, el canadiense es de reciente creación.

Cierto es que las respuestas de los actores sociales ante situaciones aparentemente similares variarán muy significativamente. Los ejemplos tomados nos permiten explicar la diversidad, complejidad y heterogeneidad de los cinturones verdes emanados de políticas de planeación urbana de cada contexto.

Corazón Verde ha funcionado como ejemplo importante para varias ciudades. En los Países Bajos, la planeación y el ordenamiento territorial están ligados íntimamente con el cuidado ambiental. El desarrollo de la ciudad compacta y el Corazón Verde constituyen una unidad de  análisis clave para entender la lógica de los llamados cinturones verdes. Sus logros radican en la puesta en marcha de políticas que unen planeación y ambiente, y en la habilidad de incorporar a múltiples actores en la toma de decisiones. En la zona de Ontario, el plan Places to Growth-Greenbelt, con cinco años de existencia, muestra los retos de una nueva lógica de planificación urbana en un espacio amplio, como Toronto, así como los desafíos y estragos de esta nueva forma de concebir el espacio urbano.

Así, mientras el modelo holandés se ha consolidado a partir de una política basada en la negociación entre múltiples actores, el plan canadiense muestra signos de una planeación urbana normativa propuesta desde el gobierno liberal de Ontario.

Cinturones Verdes

La popularidad de los cinturones verdes durante el siglo XX se produjo gracias a los lineamientos y atributos que la planeación urbana moderna apuntaló. Estas concepciones giraron alrededor de estrictas divisiones del uso de suelo en mapas donde, al parecer, no se presentaba ningún tipo de problema, mientras las acciones de los planificadores se justificaban mediante convenciones normativas y verdades universales.

Cuando la planeación empezó a enfrentar la realidad caótica del crecimiento urbano, los cinturones verdes surgieron como una herramienta de normatividad geográfica para establecer límites naturales a las ciudades, donde áreas urbanas y rurales tendrían que estar separadas y los asentamientos humanos deberían ser equilibrados y espaciados.

A pesar de las múltiples vicisitudes y contingencias del propio crecimiento de las ciudades alrededor del mundo, y de la dificultad de seguir al pie de la letra programas de largo aliento en contextos dinámicos ‒como los de las grandes urbes‒ los cinturones verdes fueron cánones  universales en el ámbito de la  planeación urbana. Su constitución contribuyó a ésta al otorgarle un sentido de apuntalamiento disciplinar. Preservar espacios abiertos fue la tarea de famosos planificadores británicos, como Patrick Abercrombie (1944) y Raymond Unwin (1909).2

A partir de 1950 la planeación urbana presenta importantes cambios. Se intenta introducir un modelo sustentable en el uso del suelo y se analiza si los cinturones verdes siguen siendo una herramienta viable para controlar la expansión urbana. Al mismo tiempo, la diversidad de actores e intereses socio-políticos obliga a los planificadores negociar y buscar consensos en las decisiones sobre el espacio. Para los años 80, los procesos de desregulación y la entrada del neoliberalismo merma el potencial de los cinturones verdes. Sin embargo, varios países adoptan nuevas dinámicas de preservación, entre las que destacan los parques, los corredores y las redes de espacios verdes.

Aun cuando el potencial de los cinturones verdes se vio reducido ante la imponente llegada del mercado, hoy resurgen en diversos programas de planeación urbana.

Desde una óptica abierta, donde el debate ocupa un lugar prioritario, los planificadores han logrado impulsar la idea y la necesidad de espacios verdes que contengan la expansión de las ciudades. Los cinturones verdes dejan de ser lugares sacrosantos, múltiples actores han discutido sobre su potencial económico y habitacional. Algunos de estos cinturones se han utilizado como sitios de recreación, de seguridad alimenticia y de contención del  deterioro ambiental.

Los cinturones verdes son las lentes que nos permiten observar cómo la planeación urbana ha cambiado. Entre las décadas de 1950 a 1970, los cinturones verdes eran sitios intocables, perennes, protegidos, diseñados desde el escritorio del planificador para poner en práctica las ideas modernas de Europa y trasmitirlas al resto del mundo. Su intención era generar una normativa asociada con la preservación del entorno e incorporar esos valores a la planeación urbana. Posteriormente, ante el embate del mercado en los años 80 y 90, fue necesario aceptar la pluralidad de intereses, actores y valores en la formulación de planes referidos a los cinturones verdes. Como resultado, se estableció la deliberación en tanto que instrumento para tomar acuerdos y pasar de la normatividad lineal a la justificación racional. El uso de nuevas tecnologías, el discurso científico y el conocimiento de los expertos son ahora los elementos de legitimidad que la planeación utiliza en la formulación y conservación de los cinturones verdes, los cuales se consideran inmersos en una dinámica urbana plural, diversa, conflictiva y cambiante (Amati, 2008).

Las ciudades

Las ciudades son el centro del desarrollo económico y social. La forma como son construidas y sus espacios utilizados
tienen un impacto real sobre las condiciones ambientales. El discurso de la sustentabilidad asienta que las ciudades compactas son el
modelo a seguir para impedir la expansión urbana, desarrollar altas densidades y combinar múltiples usos que permitan un aprovechamiento máximo del espacio. En este sentido, la planeación urbana adquiere un papel clave al reformular, por un periodo de tiempo largo, cambios en la infraestructura, la vivienda y los servicios de la ciudad, como medios e instrumentos de la sustentabilidad.

 


  • 2
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

SeResp

Noticias Medio Ambiente, Responsabilidad Social, Sustentabilidad y más...

Leer entrada anterior
El deterioro ambiental causará enfermedades crónicas al 27% de la población en 2050

El deterioro ambiental provocará que en el año 2050 el 27 % de la población española sufra una enfermedad crónica, lo

Cerrar