Los daños causados por fenómenos meteorológicos extremos van en aumento

  • 12
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

Los daños causados por fenómenos meteorológicos extremos aumentan a medida que el clima se torna más cálido

A medida que el clima mundial continúa cambiando, se acrecientan los costos y los daños derivados del aumento de los fenómenos meteorológicos extremos relacionados con el calentamiento del planeta. Aunque todos los países se ven afectados, las naciones en desarrollo sufren la mayor parte de las pérdidas de vidas y medios de subsistencia ocasionadas por inundaciones, sequías y tormentas cada vez más intensas.

“El tifón Haiyan, el más fuerte que haya sufrido Filipinas en toda su historia, ha puesto de relieve con claridad que el cambio climático está intensificando la gravedad de los fenómenos meteorológicos extremos, cuyos efectos perjudiciales afectan en mayor medida a los pobres”, señaló Jim Yong Kim, presidente del Grupo del Banco Mundial. “Si bien hoy debemos centrar la atención en medidas inmediatas de socorro, estos trágicos eventos demuestran que la comunidad mundial ya no puede permitirse el lujo de postergar las medidas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, y debe ayudar a los países a prepararse para subsistir en un planeta que afronta mayores riesgos climáticos y de desastre”.

Según un nuevo informe del Banco Mundial, que se dio a conocer hoy en el contexto de las deliberaciones sobre el clima organizadas por las Naciones Unidas en Varsovia, puede hacerse todavía más para ayudar a los países vulnerables a adaptarse al cambio climático y a adoptar medidas para prepararse y responder ante los desastres relacionados con el clima. En este informe —titulado Crear resiliencia mediante la integración de los riesgos climáticos y de desastre en el proceso de desarrollo— se analizan los efectos graduales o de evolución lenta del cambio climático, como el aumento del nivel del mar, la salinización de las fuentes de agua dulce y las sequías, así como fenómenos meteorológicos extremos, como las inundaciones, las olas de calor o los ciclones.

En el informe, que se elaboró antes de que el tifón Haiyan dejara una estela de muerte y destrucción a su paso por Filipinas, se describen los costos de los desastres meteorológicos en términos de la pérdida de vidas y empleos y las pérdidas y los daños ocasionados a la propiedad privada y la infraestructura, y en particular su impacto en los pobres.

“En el curso de los últimos 30 años, los desastres naturales han ocasionado la muerte de más de 2,5 millones de personas y pérdidas por valor de casi US$4 billones en todo el mundo. Las pérdidas económicas van en aumento —de US$50 000 millones al año en la década de 1980, a poco menos de US$200 000 millones al año en el último decenio. Además, aproximadamente las tres cuartas partes de esas pérdidas obedecen a fenómenos meteorológicos extremos”, señaló Rachel Kyte, vicepresidenta de Desarrollo Sostenible del Banco Mundial. Si bien no es posible establecer una conexión entre los fenómenos meteorológicos individuales y el cambio climático, los científicos han advertido que la intensidad de los fenómenos extremos irá en aumento si no se pone freno al cambio climático”.

Teniendo en cuenta las enseñanzas derivadas de la experiencia recogida por el Grupo del Banco Mundial, en el nuevo informe se insta a los Gobiernos nacionales y la comunidad internacional del desarrollo a trabajar en todas las disciplinas y sectores para crear resiliencia perdurable, reducir el riesgo de desastres y evitar costos futuros inmanejables.

Las siguientes son algunas de las principales conclusiones:

  • En el curso de las últimas tres décadas, las pérdidas y los daños ocasionados por desastres naturales han ido en aumento, de un promedio anual de alrededor de US$50 000 millones en la década de 1980 a poco menos de US$200 000 millones en el último decenio. Según datos suministrados por la empresa de reaseguros Munich Re, se estima que el total de las pérdidas declaradas por concepto de desastres naturales en el período de 1980-2012 asciende a US$3800 billones, de los cuales el 74% obedece a fenómenos meteorológicos extremos.
  • Los impactos económicos vinculados al clima son especialmente elevados en los países de ingreso mediano de rápido crecimiento debido a que sus activos valiosos están cada vez más expuestos a riesgos. El impacto medio de los desastres naturales fue equivalente al 1% del producto interno bruto (PIB) durante los seis años comprendidos en el período 2001-06. Esta cifra es 10 veces más alta que el promedio correspondiente a los países de ingreso alto.
  • Los impactos son especialmente perjudiciales en los países más pequeños y de menor ingreso que están en inferioridad de condiciones para afrontar la situación. El huracán Tomas, por ejemplo, devastó Santa Lucía en 2010 y causó una destrucción equivalente al 43% del PIB. En el Cuerno de África, la prolongada sequía de 2008-11, que en el momento de mayor intensidad sometió a 13,3 millones de personas a los padecimientos ocasionados por la escasez de alimentos, causó pérdidas por un valor total aproximado de US$12 100 millones tan solo en Kenya.
  • El desarrollo con capacidad de adaptación al clima y los desastres puede salvar vidas y medios de subsistencia y proteger a los pobres de las crisis climáticas. Los sistemas de alerta temprana han permitido salvar innumerables vidas en todo el planeta, y suelen redituar beneficios que son de 4 a 36 veces más elevados que su costo inicial. Gracias a que se habían adoptado durante muchos años medidas de prevención y preparación para enfrentar el riesgo de desastre, cuando el ciclón Phailin azotó Odisha y Andrah Pradesh en 2013 solo se produjeron 40 muertes, mientras que en 1999 fallecieron 10 000 personas durante un fenómenos meteorológico similar.
  • Se obtienen grandes beneficios a pesar de los costos de inversión iniciales. La experiencia en materia de evaluación de desastres indica que la construcción de infraestructura más segura cuesta entre un 10% y un 50% más que el reemplazo de las estructuras originales. En el caso de la infraestructura de gran magnitud la cifra puede ser sustancialmente más alta. Por ejemplo, después de las inundaciones de 2008 en Namibia fue necesario realizar inversiones para elevar los caminos y mejorar el drenaje en las zonas propensas a inundaciones. El costo de estas obras fue 5,5 veces superior al valor de reposición de las estructuras dañadas.
  • Aunque ya se sabe mucho sobre las medidas adecuadas para crear resiliencia, es necesaria una mayor cooperación entre los organismos y las disciplinas pertinentes. El Banco Mundial y otros asociados han acumulado un acervo de conocimientos especializados mundiales sobre el proceso de desarrollo con capacidad de adaptación al cambio climático. No obstante, se requiere una mejor armonización de los programas de gestión del clima y los desastres para evitar la fragmentación de la capacidad local y los recursos mundiales.

El Banco Mundial está proporcionando, combinando y movilizando diversos tipos de financiamiento para ayudar a las naciones a abordar los riesgos climáticos y de desastre. A través del Fondo Mundial para la Reducción y Recuperación de Desastres y el Programa Piloto sobre la Capacidad de Adaptación al Cambio Climático, el Banco ha ayudado por lo menos a 70 países a integrar el riesgo climático y de desastre en las inversiones y los planes de desarrollo.

Además, ofrece servicios de asesoría, herramientas, plataformas en línea y evaluaciones del riesgo específico de cada país para respaldar a las naciones y las poblaciones en situación de riesgo.

En el Grupo del Banco Mundial estamos asignando prelación a la gestión del riesgo de desastre”, indicó Rachel Kyte. “Lamentablemente, aún debemos intensificar las medidas para integrar el riesgo de desastre y el desarrollo. Podemos ayudar a los Gobiernos a mejorar sus procesos de planificación, a adoptar normas de construcción resistente a desastres, y a establecer sistemas de alerta temprana. La cartera del Banco en esta esfera está creciendo rápidamente: dos de cada tres dólares que invierte se destinan a prevención y preparación en vez de tan solo a medidas de respuesta”.

Tras el tifón Haiyan, el Banco Mundial está trabajando en estrecha colaboración con el Gobierno de Filipinas y está dispuesto a respaldar el esfuerzo de recuperación y reconstrucción con todos los medios a su alcance.

 Fuente: Banco Mundial


  • 12
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

SeResp

Periódico digital independiente que informa noticias más relevantes en sustentabilidad, medio ambiente, ecología y responsabilidad social.

Un comentario sobre “Los daños causados por fenómenos meteorológicos extremos van en aumento

  • el 15 septiembre, 2015 a las 3:18 pm
    Permalink

    El Calentamiento Global Causará Pérdidas por
    100 Billones de U$S

    GSI- “Poner en marcha soluciones rápidas, globales y eficientes
    para dar solución de fondo a la problemática del cambio climático y a la
    depredación del medioambiente en general, se trata de una cuestión de absoluta
    supervivencia. No es una causa moral ni ética. Si no realizamos las acciones
    necesarias en tiempo oportuno, con la inteligencia suficiente para renovar la
    armonía entre la Humanidad y la naturaleza, como resultado se producirán
    perdidas ecomómicas cuantificables en no menos de 100 billones de dólares en
    los próximos cien años y morirán millones de personas a causa de la extensión
    de las sequías, la falta de alimentos y de agua potable, junto a la inundación
    de las zonas costeras”, dijo Roberto Gomes titular de Global Solidarity
    International que impulsa el Proyecto Eco Gobierno Planetario.

    “El Índice Planeta Vivo-que mide más de 10 mil poblaciones críticas
    de mamíferos, aves, reptiles, anfibios y peces- ha caído un 52% entre 1970 y
    2010. Latinoamérica ha perdido el 83% de las poblaciones de peces, aves,
    mamíferos, anfibios y reptiles en los últimos 40 años. Al mismo tiempo la
    demanda de recursos que ejercemos sobre las fuentes naturales supera ya en un
    50%, lo que el planeta puede renovar y las proyecciones sobre el futuro, debido
    al crecimiento de la superpoblación y el aumento de la calidad de vida, señalan
    un empeoramiento del cuadro. Para 2030 la presión sobre la naturaleza será 100%
    por encima de la capacidad del planeta y para el 2050 un 200%. Claramente,
    estamos agotando las reservas de nuestro mundo para extraer los elementos de
    nuestra subsistencia básica”, explicó.

    Sentenció además que “mientras crece la demanda en forma
    geométrica, se expande la desertificación, la contaminación de los océanos y la
    pérdida de recursos hídricos vitales. Todo esto nos señala que nos está
    llegando la “Hora del Planeta”, donde los alimentos escasearán y
    retornarán las pandemias”.

    “Cinco de los seis años más cálidos – dijo- desde 1971, es decir en
    44 años, se han registrado en este siglo XXI. Al mismo tiempo, ha destacado la
    diferencia existente entre este año 2015 y 2006, que es el segundo más calido,
    es de 0,89 grados centígrados; y 2010, el tercero más caluroso fue 0,1ºC menos
    cálido que 2006. El siguiente, 1994, fue 0,18 ºC menos cálido que el anterior.
    Hemos atravesado el mínimo solar y pasado por un período de erupciones
    volcánicas que emiten dióxido de sulfuro a la atmósfera, que es un agente
    enfriante. Esto explica la pausa acontecida en los años anteriores en la curva
    de crecimiento del calentamiento global. Ahora nuevamente estamos presenciando
    los efectos reales”.

    Acerca de las emisiones globales de CO2, precisó que “el promedio
    actual de emisiones en la atmósfera oscila alrededor de 400 ppm, o 0,040%, con
    algunas variaciones día-noche, estacionales por la parte antrópica y con picos
    de contaminación localizados. El incremento ha pasado de 0,5 ppm /año en 1960 a
    2 ppm/año en el 2000, con un mínimo de 0,43 en 1992 y un máximo de 3 ppm en
    1998. A este ritmo en el 2030 habremos llegado a 440 ppm o al fatídico umbral
    de 450 ppm, con la consecuencia de un aumento de la temperatura global de 2º
    grados centígrados y probablemente 5º en los polos. Las emisiones
    antropogénicas aumentan 1,7% por año. En 1990 fueron emitidas 20.878 Gt/año de
    CO2. Para el 2015 se calcula que emitiremos 40.000 Gt/año. En 25 años hemos
    duplicado el nivel de contaminación. Este nivel de CO2 en el aire no existía
    desde hace 2,1 millones de años. Y de acuerdo con la Agencia Internacional de
    Energía, las emisiones de CO2 aumentarán el 130% de aquí a 2050”.

    En cuanto a las afirmaciones de los “negacionistas”, dijo que
    “los ensayos de laboratorio muestran que el dióxido de carbono absorbe
    radiación de onda larga. Las mediciones de satélite confirman que hay menos
    radiación de onda larga que escapa al espacio en las longitudes de onda en las
    que el dióxido de carbono absorbe. El resultado de esta falta de balance
    es la acumulación de calor a lo largo de
    los últimos 40 años. El Efecto Invernadero de la atmósfera hace retornar
    nuevamente a la Tierra 333 W/m².Globalmente la superficie de la Tierra absorbe
    energía solar por valor de 161 w/m² y del efecto invernadero de la atmósfera
    recibe 333 w/m², lo que suma 494 w/m², como la superficie de la Tierra emite (o
    dicho de otra manera pierde) un total de 493 w/m² (que se desglosan en 17 w/m²
    de calor sensible, 80 w/m² de calor latente de la evaporación del agua y 396
    w/m² de energía infrarroja), supone una absorción neta de calor de 0,9 w/m²,
    que en el tiempo actual está provocando el calentamiento de la Tierra”

    Añadió que “la denominada curva Keeling muestra el continuo
    crecimiento de CO2 en la atmósfera desde 1958. Recoge las mediciones de Keeling
    en el observatorio del volcán Mauna Loa. Estas mediciones fueron la primera
    evidencia significativa del rápido aumento de CO2 en la atmósfera y atrajo la
    atención mundial sobre el impacto de las emisiones de los gases invernadero.El
    efecto invernadero es esencial para la vida del planeta: sin CO2 ni vapor de
    agua (sin el efecto invernadero) la temperatura media de la Tierra sería unos
    33 °C menos, del orden de 18 °C bajo cero, lo que haría inviable la vida.Del total
    emitido de CO2 solo el 45 % permanece en la atmósfera, sobre el 30 % es
    absorbido por los océanos y el restante 25 % pasa a la biosfera terrestre. Por
    tanto no solo la atmósfera está aumentando su concentración de CO2, también
    está ocurriendo en los océanos y en la biosfera”.

    Afirmó que “en el último siglo la temperatura promedio global ha
    aumentado cerca de 0,8º C, siendo desde 1975 el incremento por década de unos
    0,15º C. Según el IPCC para fin de siglo la temperatura aumentará en 2-3º C. Es
    un salto brusco de temperatura, como no ocurría durante los últimos 10.000 años
    y que no permitirá que el 30% de las especies se adapten y por tanto
    sobrevivan”.

    “Los océanos absorben en conjunto- dijo- un tercio de las emisiones
    humanas de CO2. Desde la era industrial se han sobrecargado con un total de
    120×109 toneladas de dicho gas emitido por la quema de combustibles fósiles.
    Este incremento de CO2 en los océanos causa una baja del pH del agua tornándola
    más ácida y disminuyendo la concentración de carbonatos. Esto afecta la vida
    marina, en especial a los crustáceos y moluscos que utilizan el carbonato de
    calcio para la fabricación de sus exoesqueletos. Incluso el plactón puede
    resultar indirectamente impactado”.

    Sobre el efecto dominó dijo que “con el calentamiento global la
    circulación oceánica disminuye y las capas superficiales de agua se saturarán
    de CO2 y no podrán ya retenerlo. A medida que el agua se caliente, en
    proporción directa disminuye la proporción de retención de CO2 por litro de
    agua marina. Esto deriva en que la acumulación de CO2 atmosférico experimentará
    un salto y una elevación súbita de temperatura se producirá en todo el globo.
    Pero la detención de las corrientes oceánicas es considerada como muy
    improbable por el informe 2007 del iPCC, el cual nada dice respecto al
    calentamiento progresivo del agua”.

    Los depósitos de hidratos de gas metano, al liberarse, pueden cambiar
    dramáticamente la tgemperatura promedio global en hasta 6º y en 12º C en los
    polos. Dice Gomes que “en el caso del metano, su efecto invernadero
    acumulativo en 20 años es 72: a igualdad de masa en la atmósfera, el metano
    atrapará el calor 72 veces más que el CO2 en los próximos 20 años, 25 en los
    próximos 100 años y 7,6 en los próximos 500 años”.

    La retroacción de metano submarino está comenzando: “la fuga de
    metano del fondo marino es mucho más extendida en el margen atlántico de
    Estados Unidos de lo que se pensaba. Se asocia a un fenómeno de aumento de
    temperaturas que hasta ahora se había identificado solo en aguas árticas, según
    un estudio realizado por investigadores de la Universidad del Estado de
    Mississippi y el Servicio Geológico de Estados Unidos. Penachos de metano
    identificados en la franja marina entre el Cabo Hatteras, Carolina del Norte y
    el Banco Georges, Massachusetts, están emanando de al menos 570 puntos de
    emanación fría del fondo marino en la plataforma continental exterior y el
    talud continental. Estas emanaciones frías son las áreas donde los gases y los
    líquidos se filtran en el agua suprayacente de los sedimentos”.

    El IPCC proyecta un incremento de 2º C y un aumento del nivel de los
    oceános de 1 metro para fun de siglo, pero el reciente informe del ex
    científico de la NASA, Dr. James Hansen afirma que con solo 1º C más las aguas
    subirán hasta 8 metros, a más tardar en sólo 50 años. Y justifica esto con lo
    que sucedió en el Eemiano, hace 100.000
    años atrás.

    Concluyó Gomes que “para superar este nuevo cuadro de situación,
    que nos coloca en “Emergencia Planetaria” hacen falta capitales
    intensivos, como los movilizados durante la II Guerra Mundial. El mensaje es
    que, gratis, no será solucionar la problemática ambiental. En tal sentido desde
    GSI, proponemos el Fondo Solidario Verde del 2% del PBI mundial, en forma
    anual, para atender esta demanda, o la opción del Ejército Planetario ahorrando
    1 billón de dólares por año, entre todos los países que adhieran a la nueva
    coalición. Se ha creado una situación extraordinacia que requiere de recursos
    extraordinarios. El costo es de dos billones de dólares por año. O esto, o el
    caos para dentro de dos décadas. Hay que considerar que sólo Estados Unidos
    posee 1.700 localizaciones costeras. Las principales ciudades del mundo son
    costeras y en ellas viven cientos de millones de personas. Cuando se inunden
    ¿dónde irán? ¿qué comerán? ¿qué beberán? ¿dónde dormirán? Repito lo mismo, esto
    es cuestión de supervivencia y de lógica pura. ¿Tiene o no tiene razón el Dr.
    Hansen?”.

    *Según la OMS mueren por causa de la contaminación del aire 7 millones
    de personas por año en forma prematura.
    Calculando mil dólares por mes y por año, durante 30 años para cada una
    de estas víctimas, esto supone una pérdida total de 2.520.000.000.000 dólares
    para el sistema global.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Leer entrada anterior
Viaje gratis en metro de rusia, por 30 sentadillas

Si haces 30 sentadillas usas el Metro gratis Es la interesante propuesta que lanzó Olympic Changes y el Metro de Moscú,

Cerrar