Arquitectura solidaria: Construyendo un mundo mejor

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A través de la Arquitectura Solidaria se diseñan proyectos anti corrupción

Cuando reflexionamos sobre las injusticias del mundo y la pobreza, uno puede llegar a pensar que no vale la pena, ya que no podemos hacer mucho. Pues todo lo contrario, estos talentosos arquitectos cambiaron con su ingenio, la vida de muchas personas necesitadas de un hogar, te invito a ver estas maravillosas casas creadas con materiales súper simples y que han salvado más de una vida.

“La arquitectura es el punto de partida del que quiera llevar a la humanidad hacia un porvenir mejor”.- Charles Édouard Jeanneret

En la vida conocemos de arquitectos a arquitectos, y esta nota va dedicada a los arquitectos comprometidos con su labor humana que tratan de mejorar el porvenir de una comunidad. No tan urgentes como el hambre o la sed, pero de alivio imprescindible para un correcto desarrollo social, las necesidades arquitectónicas son un escollo muy difícil de superar para aquellos que menos tienen. De ahí que cobren tanta importancia proyectos de arquitectura solidaria como estas 10 obras:

1.El orfanato de la luz en Kenia

Fundada en el año 2008, Orkidstudio es un colectivo de diseño humanitario que, desde su creación, concentra sus esfuerzos y creatividad en satisfacer ciertas carencias arquitectónicas en los niños que menos tienen. Uno de sus trabajos fue el St. Jerome’s Centre, un edificio realizado por completo en madera y tierra para dar cobijo a niños desfavorecidos y abandonados de la región keniana de Nakuru. En su construcción se involucró buena parte de la comunidad étnica Kikuyu, además de un pequeño grupo de estudiantes ingleses de arquitectura. El centro fue levantado en apenas 8 semanas con un coste de 50.000 libras esterlinas y destaca por su luminosidad y por su división en pequeños espacios para dar cierta sensación de intimidad a los niños.

2.El súper adobe de Nader Khalili

Precursor de la construcción de bajo coste, el iraní-estadounidense Nader Khalili desarrolló en los años 70 un proyecto revolucionario. Tras años recorriendo el desierto en busca de un método que diese cobijo a los más necesitados, este arquitecto premiado por la ONU ideó un sistema de construcción extremadamente barato y a prueba de seísmos: El super adobe (superblock en inglés). No se trata nada más que de bolsas llenas de tierra, “el material más ecológico, abundante y duradero que existe” según sus palabras, unidas en sus diferentes capas por alambre de espino. Tan revolucionaria es la idea que en los 80 presentó su trabajo a la NASA, que estudia el método de construcción de Khalili para futuras colonias lunares.

3. Una solución para dos problemas en Kenia

Si la función principal de la arquitectura es la de ofrecer soluciones, qué mejor respuesta que la que resuelve dos necesidades a la vez. Así ocurrió en un área rural de Kenia, aquejada como toda la región de continuas sequías. La solución que se le dio cubría también las necesidades educativas de la comunidad, carente de una escuela secundaria. De esta manera, se construyó un edificio multidisciplinar, en el que los niños desarrollarían sus estudios, pero podría ser usado también para reuniones, cuyo techo recogía el agua de lluvia para canalizarlo hacia unos pozos. Allí el líquido sería purificado y almacenado para el consumo de los estudiantes. El diseño, obra del arquitecto Greg Elsner, podría ser tomado como referencia para ser replicado en toda África.

4. Escuelas móviles en Birmania

La organización sin ánimo de lucro Building Trust proporciona asesoramiento arquitectónico a diferentes proyectos humanitarios. Bajo su manto, los arquitectos Amadeo Benetta y Dan LaRossa diseñaron para el proyecto Moving School una serie de escuelas móviles para los niños de las comunidades desplazadas en la frontera entre Tailandia y Birmania. Con el objetivo de poder ser construidas, desmontadas y vueltas a construir fácilmente, estas edificaciones tratan de sortear el fangoso problema de la carencia de derechos sobre el suelo de las comunidades desplazadas, así como reducir los efectos de los fenómenos naturales adversos.

5. Un vecindario quijotesco en Estados Unidos

No tan lejos de nuestros hogares, en nuestras propias calles, hay también gente que necesita un empujón para salir adelante. Demasiada gente deambula hoy en día sin un techo bajo el que cobijarse. De esa necesidad surgió en EEUU la idea de las tiny houses, casas de medidas ajustadas que, con un presupuesto razonablemente bajo, permiten cubrir las carencias de los más necesitados. Allí se ideó Quixote Village, una comunidad autogestionada en Washington por unos 30 adultos, hasta ese momento sin techo. Las viviendas son de espacio reducido, el suficiente como para albergar una cama y dar cierta intimidad. Las necesidades de alimentación e higiene se cubren en espacios comunes de la propia comunidad.

6. Casas de arena y esperanza en África

Considerado como uno de los países con mayores desigualdades sociales del mundo, Sudáfrica brega con la obligación de cubrir las necesidades de un gran porcentaje de población que bordea el umbral de la pobreza. Para dar cobijo a los que menos tienen, la Ciudad del Cabo organizó un concurso de arquitectura para la construcción de viviendas de protección oficial con un coste máximo de 7.000 dólares. El concurso lo ganó la firma local MMA, que, quizás inspirados en la obra de Nader Khalili, ideó unas viviendas levantadas con un esqueleto de sacos de arena. El resultado es tan óptimo que incluso los propietarios podían construir sus propios hogares.

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7. La casa de fútbol en Brasil

No siempre la nueva construcción es indispensable para cubrir las necesidades arquitectónicas de una comunidad. Así lo advirtió el colectivo ‘1 Week 1 Project’ formado por Axel de Stampa y Sylvain Macaux, que proyectaron cómo aprovechar los estadios construidos para la copa del mundo celebrada Brasil. Según sus diseños, las edificaciones futboleras podrían adquirir un segundo uso para dotar de cobijo a los más necesitados. De momento es sólo una idea, pero el proyecto proporcionaría humanidad a unas construcciones gigantescas que normalmente apenas son utilizadas quincenalmente.

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8. Un puente educativo en China

He aquí una construcción que cubre una necesidad física al tiempo que otra social. Un pueblo remoto de la región china de Fujian necesitaba un puente que conectase su núcleo con la antigua fortaleza, situada al otro lado de un río y de alto valor histórico. El arquitecto Li Xiaodong se puso manos a la obra y diseñó este paso elevado, el cual adquiere también la función de centro educativo gracias a las estancias supletorias, dispuestas para ser utilizadas como aulas. Además, trata de ensamblarse con el entorno con su revestimiento de bambú, así como el de ser un símbolo de conexión entre el pasado (el castillo) y el presente (la villa).

9. El convento de Bambú en Ecuador

Cuando los recursos económicos escasean es imprescindible el uso de la imaginación. Echando mano de un material tan barato y abundante como el bambú, el arquitecto Enrique Mora ideó una construcción en tal material. El objetivo no era otro que el de cubrir las necesidades religiosas de Chone, un área rural de la costa ecuatoriana. El presupuesto, de apenas 15.000 dólares, llevó al arquitecto a aprovechar los recursos de la propia finca y a curar el material in situ. Para la construcción necesitó de 900 bambús y 8 troncos de árboles de laurel y usó mano de obra local.

10. Las casas de cartón en Shigeru Ban

Último ganador del premio Pritzker, algo así como el Nobel de la Arquitectura, el japonés Shigeru Ban lleva 30 años practicando la arquitectura para los más necesitados. Mucho antes de que se crease el término de la “arquitectura sostenible”, este nipón se ha labrado una fama internacional trabajando en proyectos humildes en escenarios de tragedias. Lugares tan dispares como Haití, Turquía o Ruanda, a los que únicamente les une el hecho de haber sufrido catástrofes naturales, han sido el lugar de trabajo de este arquitecto de 56 años, célebre por el uso de materiales tan baratos y fáciles de encontrar como rollos de cartón, piezas plásticas y cajas de cerveza. El objetivo de todo ésto: resolver problemas con el menor coste posible.

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