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El gobierno federal cedió 202 hectáreas de tierra a Chimalhuacán destinadas inicialmente para reserva y gestión del agua, con el objetivo de diluir la oposición a la construcción del Nuevo Aeropuerto.

El gobierno federal rompió la promesa de hacer del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) un proyecto sustentable y armónico con su entorno, luego de ceder tierras al gobierno municipal de Chimalhuacán que habían sido destinadas para conservación y reforestar terrenos con especies que no son nativas, de acuerdo con el portal The New York Times.

Como parte del proyecto de construcción de la nueva terminal aérea, el gobierno federal se comprometió a rescatar los terrenos deteriorados que la rodean a través de un proyecto ambiental que incluye una red de canales y cinco reservas para recolectar las aguas negras y de lluvia. Los críticos acusan que hay muchos detalles ausentes en ese plan.

De acuerdo con lo que publica este miércoles el portal, en 2016 el gobierno transfiró 202 hectáreas destinadas a conservación a las autoridades locales de Chimalhuacán, Estado de México, con el objetivo de diluir la oposición local al proyecto del NAICM.

La transferencia fue aprobada por la Comisión Nacional del Agua.

El gobierno municipal de Chimalhuacán -gobernado por la coalición PRI-Partido Verde-Nueva Alianza-, ya construye en esas tierras una universidad y planea un centro deportivo y un parque industrial. A las autoridades del municipio mexiquense se les relaciona con el movimiento Antorcha Campesina, ligado al Partido de la Revolución Institucional (PRI).

Dichos predios, según el portal, aparecen en los mapas del proyecto original como designados a la conservación del hábitat y a la gestión de inundaciones.

Sin embargo, ante los cuestionamientos de The New York Times, la Conagua aseguró que el área nunca se había incluido en el proyecto inicial de control de inundaciones.

Entrevistado por la publicación, José Luis Luege Tamargo, quien fue director de la Conagua durante la presidencia panista de Felipe Calderón, afirmó que el área sí había sido asignada a reserva y advirtió que “hay un riesgo muy grande” al construir en ese sitio.

Luege renunció en octubre al Partido Acción Nacional (PAN), opositor al régimen priista, y posteriormente lanzó su candidatura independiente a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.

El ex funcionario ha alertado desde hace tiempo del riesgo de inundaciones en las zonas aledañas a la nueva terminal aérea y de la falta de un proyecto ejecutivo bien detallado para la protección ambiental e hidráulica del área.

El senador Víctor Hermosillo, del PAN, asegura que la cesión de tierras se hizo sin estudios de impacto ambiental y ha pedido una investigación.

Para Fernando Córdova Tapia, un analista de la Universidad Nacional Autónoma de México que encabezó un grupo de científicos que examinaron la declaración inicial de impacto ambiental del gobierno, la cesión de las 202 hectáreas es solo la primera señal de traición a la sustentabilidad.

Octavio Mayén Mena, un portavoz de la agencia gubernamental que gestiona el plan ambiental federal, ya se está llevando a cabo la reforestación de los terrenos; no obstante, el grupo de Córdova ha advertido que los pinos salados que se están plantando no son nativos de México y podrían dañar el ecosistema por su capacidad invasiva.

En cuanto a la construcción de las cinco reservas, la Conagua dijo al portal que la construcción comenzará el próximo año.


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