Las emisiones de dióxido de carbono (CO2) de la Ciudad de México son de 20.6 millones de toneladas, según el inventario de Emisiones 2014, que al año equivalen a 56.1 millones emitidos en la Zona Metropolitana del Valle de México.

La propagación del chikungunya en zonas no tropicales, lluvias torrenciales, huracanes más intensos e inundaciones, son algunas de las consecuencias a nivel global que expertos relacionan con el cambio climático, y la ciudades son pieza importante del problema así como de la solución.

Las emisiones contaminantes, afirman, son causa de un desajuste en las temperaturas, mejor conocido como calentamiento global, que también deriva en la pérdida de glaciares y esto en la elevación del nivel del mar y desaparición de algunas playas. Un escenario igual se prevé para la Ciudad de México, con inundaciones, deslaves, sequías en suelo de conservación, olas de calor por las altas temperaturas, enfermedades transmitidas por vectores como dengue y chikungunya.

Estos son los principales riesgos que enfrenta la urbe por el cambio climático, de acuerdo con información publicada en la revista de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México. Las ciudades son parte importante del problema y, por consiguiente, piezas clave en la solución de este fenómeno, destacó el jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera en el informe de avances al 2016 del Programa de Acción climática Ciudad de México 2014-2020.

Las emisiones de dióxido de carbono (CO2) de la Ciudad de México son de 20.6 millones de toneladas, según el inventario de Emisiones 2014, que al año equivalen a 56.1 millones emitidos en la Zona Metropolitana del Valle de México. Ante ello, la meta es mitigar 10 millones de toneladas de bióxido de carbono y construir capacidades de adaptación ante el cambio climático a través de la Estrategia de Resiliencia de la Ciudad de México, en beneficio de 5.6 millones de personas. El porcentaje de avance con respecto a la meta establecida para 2018 es de 46 por ciento, registrado a octubre de 2016. Es decir, una mitigación de 3.1 millones de toneladas de bióxido de carbono equivalente.

Dicho programa cuenta con siete ejes estratégicos: Transición energética urbana y rural; contención de la mancha urbana; manejo sustentable de los recursos naturales; investigación y desarrollo; educación y comunicación; construcción de resiliencia, y Mejoramiento ambiental. Incluso hay algunos avances, y entre ellos destaca la sustitución de luminarias.