Viviendas Emergentes (VIEM), una iniciativa queretana, propone crear viviendas para los damnificados por el sismo del pasado 19 de septiembre. Estos hogares temporales estarían construidos a partir de botellas del material plástico mejor conocido como PET.

Para obtener el material necesario para la construcción, botellas de PET en buen estado, el conjunto de voluntarios están promoviendo una recolecta nacional  a través de centros de acopio especializados en diversas regiones del país.

Representantes de VIEM explicaron que las botellas son rellenadas con tierra de los mismos escombros o adobe. Al momento de la construcción, los contenedores funcionan como si fueran tabiques.

La colecta de botellas de PET inició en la Ciudad de México el pasado sábado 23 de septiembre, las donaciones de la gente fueron acumuladas en un centro de acopio colocado en el parque Lincoln, en la zona sur de Polanco sin embargo cambiará de locación a partir del lunes 25 a Reforma #222 en donde permanecerá hasta el próximo 29 de septiembre.

Además de la central, también habrá otros puntos de acopio de plástico PET en diversos puntos de la CDMX y el Estado de México.

La iniciativa está abierta al apoyo de quien quiera servir como centro de acopio para VIEM.

La meta inicial de esta campaña de acopio también tiene como meta construir viviendas en comunidades dañadas por los sismos en Oaxaca, Morelos, Puebla y Estado de México.

Para ser útiles, las botellas plásticas no deben de estar aplastadas y deben de tener tapa. Todos los tamaños son aceptados a excepción de garrafones; VIEM también está recolectando alambre recocido, cinta industrial, madera, cutters, guantes, costales, cascos, pinzas, palas, picos y carretillas.

El proyecto VIEM tiene sus inicios en 2014 y ese mismo año contribuyo a ayudar comunidades en Tlaxcala. En 2015 también dio apoyo a damnificados en Tepic, Nayarit. Las pruebas piloto requeridas por Protección Civil para demostrar la construcción/destrucción de estas viviendas ya fueron realizadas en Querétaro.

Casas de bambú

Organizaciones no gubernamentales planean instalar de 40 a 100 casas temporales hechas de bambú, para las familias damnificadas de Puebla por el 19:S

Organizaciones no gubernamentales planean instalar de 40 a 100 casas temporales hechas de bambú, para familias damnificadas de San Juan Pilcaya, comunidad perteneciente a Chiautla de Tapia, Puebla, tras el terremoto del 19 de septiembre.

El director del Instituto de Diseño e Innovación Tecnológica (IDIT) de la Universidad Iberoamericana, Aristarco Cortés Martín, informó que esta institución, junto con el Grupo Puebla Bambú, trabajan de manera coordinada para que en un corto plazo se dé respuesta a los damnificados tras el sismo del 19 de septiembre.

Las construcciones son espacios habitables temporales, cómodos y frescos, elaborados con bambú obtenido de la Sierra Nororiental de Puebla para impulsar la recuperación de la comunidad y el regreso a las actividades cotidianas.

Actualmente, hay una siembra aproximada de 800 hectáreas en la sierra nororiental de Puebla, que son susceptibles de aprovechamiento.

En la zona de la Mixteca, también se cuenta con algunas variedades de bambú endémicas.

La propuesta de colaboración está elaborada con la comunidad y, por el momento, se tiene el diseño y construcción del prototipo.

El segundo paso es entregar y colocar los primeros 40 espacios habitables temporales, en un periodo de dos semanas, así como hacer los ajustes menores para que puedan ser viviendas permanentes.

San Juan Pilcaya es una comunidad de aproximadamente 900 habitantes y se localiza en la región Mixteca de Puebla, donde de 353 viviendas, cerca de 85 por ciento del total, resultaron dañadas por el sismo.

Los pobladores se sostienen alimentariamente del campo, en condiciones de temperatura de entre 20 y 38 grados centígrados.

Tras el terremoto, las personas han vivido en sus hogares y por la noche duermen en los traspatios de sus casas.

El bambú tiene diversas propiedades como resistencia a la tensión y a la compresión y, en Puebla, se tiene una de las mayores producciones del material en México.

Este prototipo de vivienda puede albergar a una familia con infraestructura básica para pernoctar, durante por lo menos un año.

Esto ayudará a las familias a organizarse en comunidad para la reconstrucción permanente de sus viviendas, sin poner en riesgo su salud y sus pertenencias.

El costo por módulo oscila entre 15 y 20 mil pesos, precio que varía por el tamaño requerido por las familias.

El proyecto está planteado para tres etapas: en la primera, colocar 40 espacios en la comunidad de Pilcaya en un plazo de dos semanas.

En la segunda etapa, se propone escalar a 100 o 200 módulos entre la semana 3 y la semana 12.

Durante la etapa tres, se considera realizar las colaboraciones y gestiones necesarias para la instalación de viviendas permanentes con uso estructural a base de bambú y adobe.