Catalogado como el edificio más alto de América Latina hasta 1972, la Torre Latinoamericana cuenta con una cimentación catalogada en la década de los 50 como un hito de la ingeniería mexicana, que incluso hoy puede resistir un sismo de nueve y hasta 10 grados Richter.

La Torre Latinoamericana se construyó entre 1948 y 1956. El diseño lo realizó el Arq. Augusto H. Álvarez y su edificación fue llevada a cabo por un grupo de profesionales entre quienes destacaba el Ing. Leonardo Zeevaert, experto en mecánica de suelos.

Leonardo Zeevaert, veracruzano egresado de la UNAM, de 34 años al iniciar los trabajos, diseñó un sistema de cimentación acorde a las características del subsuelo de la Ciudad de México y su riesgo sísmico, el cual sentó precedente en el orbe y dio pie a la construcción de rascacielos en zonas de movimiento telúrico en otros países.

Fue la Torre Latinoamericana así el primer rascacielos de su tipo en el mundo, diseñado dinámicamente, para resistir esfuerzos horizontales.

Terminada la construcción de la torre en 1956, al siguiente año resistió un gran temblor por el cual sin daño alguno pasó. En 1962 otro temblor cimbró la ciudad sin inconveniente alguno para la torre.

La Torre, que fue inaugurada oficialmente el 30 de abril de 1956.

En 1985 (veintinueve años después) resistiría, nuevamente sin llevar daño alguno, el temblor más letal en la historia de la capital de la República. El Ing. Zeevaert, a sus 70 años, observó con orgullo cómo, en medio de la masacrada ciudad, el gran edificio que él cimentó salía sin rasguños de la catástrofe.

Hágase honor a la memoria del Ing. Zeevaert, fallecido en el año 2010 a los 95 años.

 La Torre Latinoamericana es una proeza de la ingeniería mexicana, que debe considerarse en el tiempo en que fue levantada, aunque en la actualidad construir un edificio similar ya no sea novedad.