Con el paso de los años, la humanidad ha explorado diversas formas de construir sobre la tierra. Pero, poco a poco, los países se están adentrando en el mar, expandiendo sus costas y “recuperando” terreno.

La iniciativa ha recaudado dos millones de dólares de más de 1000 donadores interesados en volver esta idea en realidad.

Ante la problemática que suscita el cambio climático, el gobierno de la Polinesia Francesa ha accedido considerar alojar en una de sus lagunas tropicales un nuevo proyecto: las ciudades flotantes. Se trata de un plan que pretende responder al inminente derretimiento de las capas de hielo polar.

Lo cierto es que la iniciativa se encuentra avanzando, tanto, que si se recauda el monto necesario, probablemente el siguiente año el Pacífico Sur vea la llegada de islas artificiales.

Este proyecto es presentado por una organización sin fines de lucro oriunda de California llamada Seasteading. El colectivo ha recaudado alrededor de 2.5 millones de dólares, donados por más de 1000 personas interesadas. Randolph Hencken, el director ejecutivo del grupo, declaró que el proyecto tiene la visión de crear una industria que provea islas flotantes a personas que están amenazadas por el aumento del nivel del mar.

Cabe mencionar, que las islas piloto cuestan entre 10 y 50 millones de dólares, y éstas tienen capacidad para pocas docenas de personas. Éstas serían testigo de innovaciones en energía solar, acuicultura sostenible y parques eólicos oceánicos.

No obstante, también existen diversos retos. Los líderes del proyecto se enfrentan a la construcción de un sistema de residuos. De igual forma, resulta complejo convencer a los inversionistas de comprar propiedades en un entorno tan poco probado. Aunque es importante mencionar que un portavoz del Instituto Seasteading dijo que el costo de la vivienda en las islas artificiales inicialmente sería similar a la de Nueva York y Londres.

Floating City, el nombre original de la iniciativa, habla de cómo el cambio climático ha obligado a los empresarios a diseñar soluciones innovadores para todos los problemas que surgen por la elevación del nivel del mar.

2018 es la fecha en que el colectivo planea poner manos a la obra. Y si el proyecto piloto resulta exitoso, la idea podría replicarse en otros lugares del mundo. En el caso de México, las ciudades más próximas al nivel del mar son Mexicali, a menos dos metros; Campeche, a tres metros; Villahermosa, a nueve metros; y Cancún, Veracruz y Chetumal a 10 metros. Quizás en algunos años, estas entidades podrían probar el proyecto, pues se trata de una iniciativa que trae diversos beneficios urbanísticos, que tienen que ver con aspectos sustentables, económicos, sociales y hasta políticos:

Se pretende crear una industria que provea islas flotantes para personas amenazadas por los niveles elevados del mar.

¿Cómo nació esta idea?

El Seasteading Institute fue fundado en 2008 por el empresario de Silicon Valley Wayne Gramlich y por el ingeniero de software de Google Patri Friedman (nieto del Nobel de Economía Milton Friedman), llamó la atención del multimillonario Peter Thiel (cofundador de Pay Pal), quien se convirtió en un importante inversionista, aportando una suma de unos US$1,7 millones, según Business Insider.

Ocho años más tarde, la utopía se está haciendo realidad.

El pasado día de Navidad, la organización anunció una novedad importante: alcanzó un acuerdo con el gobierno de la Polinesia Francesa para la puesta en marcha de su ciudad flotante, con la que quiere “cambiar el mundo”.

“Logramos esto gracias a miles de visionarios y soñadores que se convirtieron en parte de nuestro equipo durante estos ocho años. El año entrante va a ser increíble y requerirá mucho trabajo”, dijo Hencken.

Solamente gracias a sus campañas de financiamiento en internet el grupo ha obtenido más de US$27.000, aunque estima sus costos iniciales de construcción en unos US$30 millones.

Hencken y su equipo esperan tener su proyecto finalizado hacia el año 2020.