El efecto albedo es un parámetro que influye en la regulación de la temperatura terrestre y, por ello, también en el cambio climático. Es importante conocer sus causas y consecuencias, porque la plantación de árboles puede producir el resultado contrario al deseado.

La palabra albedo proviene del latín “albus“,  que significa luz blanca o color pálido. Aunque también puede referirse a la propiedad de iluminación del suelo y su atmósfera. Esta última acepción será la que nos interese y, por tanto, la que desarrollemos a lo largo del artículo.

La Tierra refleja parte de la radiación que recibe del Sol a través de tres actores principales: la atmósfera, las nubes y la superficie terrestre. La radiación reflejada por esta superficie terrestre es el albedo. Así pues, podemos decir que el albedo es la cantidad de radiación solar que es devuelta a la atmósfera tras chocar con la superficie terrestre.

La variación de albedo, es decir, la distinta cantidad de luz que es reflejada o absorbida se debe al color de la superficie que recibe los rayos. Dicha variación da lugar a dos efectos principales: el refrigerante o de enfriamiento (cuando la luz es reflejada) y el de calentamiento (cuando la luz es absorbida). Además, el albedo puede alterarse de forma natural, con la presencia de catástrofes, como los incendios forestales, los huracanes o las plagas.

De esta forma, los colores claros reflejan más la luz y, por tanto, producen el efecto de enfriamiento. Mientras que los colores oscuros absorben más luz y, por ello, producen el efecto de calentamiento. Por ejemplo, las zonas cercanas a los polos tienen un albedo alto, porque el hielo y la nieve reflejan la radiación solar. Sin embargo, los bosques tienen un albedo bajo, porque el color oscuro de las copas de sus árboles hace que la radiación sea absorbida, contribuyendo al calentamiento global.

El descenso del albedo debido al calentamiento global puede acelerar el calentamiento global

Una de las diversas consecuencias del calentamiento global es que el aumento de las temperaturas puede alterar el albedo de la Tierra, lo que a su vez puede provocar que el planeta se caliente más rápidamente. El albedo es el porcentaje de la radiación solar que llega a la Tierra y que se devuelve al espacio cuando se refleja en la superficie del planeta. El albedo promedio de la Tierra es de entre el 37 y el 39 por ciento (entre 0,37 y 0,39). Es decir, de toda la radiación que llega a la Tierra desde el Sol más de una tercera parte se refleja hacia el espacio.

El albedo se mide en una escala que va de 0 a 1. El valor 0 correspondería a un negro teórico capaz de absorber el 100 por cien de la radiación recibida. Por el contrario un blanco refleje el 100 por cien de la radiación recibida tendría un 1 en la escala del albedo.

Un albedo alto enfría el planeta, porque la luz (radiación) absorbida y aprovechada para calentarlo es mínima. Por el contrario, un albedo bajo calienta el planeta, porque la mayor parte de la luz es absorbida por él mismo.

La presencia de agua en la Tierra crea una interesante realimentación positiva para el albedo, ya que las bajas temperaturas incrementan la cantidad de hielo sobre su superficie, lo que hace más blanco al planeta y aumenta su albedo, lo que a su vez enfría más el planeta, lo que crea nuevas cantidades de hielo; de esta manera, teóricamente al menos, podría llegarse al punto en que la Tierra entera se convertiría en una bola de nieve.

O podría llegarse al punto contrario. Según Popular Science los científicos investigan cómo el albedo de la Tierra cambia a lo largo del tiempo, y si su valor se reducirá debido al calentamiento global,

Si el albedo de la Tierra desciende el mismo principio que actualmente mantiene todo en equilibrio podría hacer que el mundo se calentase todavía a más velocidad en el futuro. El calentamiento global provoca que los glaciares reduzcan su superficie y que el hielo marino se derrita, exponiendo superficies oscuras y más absorbentes que reducen el albedo de la Tierra [contribuyendo de paso al aumento del nivel del mar]. Al mismo tiempo la contaminación -en forma de hollín negro y gris- se deposita sobre el hielo y lo vuelve más oscuro, y esto hace que el hielo absorba más calor del Sol y que se derrita más rápidamente.

En ese caso al reducirse el albedo de la Tierra el planeta absorbería un porcentaje mayor de la radiación solar recibida lo que, unido al efecto invernadero, aceleraría el aumento de las temperaturas.