Si vives en una ciudad en América Latina y el Caribe (ALC), seguramente has visto recicladores informales en las calles y avenidas recuperando materiales reciclables en contenedores o bolsas de basura para luego venderlos o aprovecharlos. La separación y recuperación de residuos reciclables en la región está liderada por estas actividades informales. Del total de Residuos Sólidos Urbanos (RSU) que se producen en ALC, se estima que solamente el 2,2% se recicla bajo esquemas formales. El resto lo recolectan los recicladores informales (o recicladores de base). Pero, ¿qué tanto sabemos de estos hombres y mujeres que trabajan diariamente en esta actividad? ¿Cómo se compara tu país con otros países de la región?

La mayoría de los países de la región ni siquiera dispone de datos oficiales sobre valorización y reciclaje de RSU. Sin embargo, de los datos existentes se puede establecer que la tasa de reciclaje de la región está muy por debajo de las tasas de reciclaje de países de ingreso alto, donde el promedio es de 54%, comparado con un 14% estimado para ALC. La pregunta de fondo es: si el sistema informal que existe actualmente aporta de manera significativa a los esfuerzos de reciclaje, ¿no sería estratégico para los municipios fortalecer y formalizar estos sistemas y mejorar las condiciones laborales de los recicladores informales para incrementar sus tasas de reciclaje?

Las ciudades con los más altos puntajes en los tres temas evaluados en el estudio son São Paulo, Bogotá y Buenos Aires y tienen en común que cuentan con un marco de política pública enfocado a incentivar el reciclaje inclusivo. Gracias a ese marco, las organizaciones de recicladores de estas tres ciudades son reconocidas como prestadores del servicio público de limpieza urbana y reciben un pago por sus servicios (de destacar en el caso de Bogotá es que la normatividad nacional ha definido que la remuneración proviene del pago que realizan directamente los ciudadanos a través de la tarifa de aseo y no del presupuesto municipal). Adicionalmente en estas tres ciudades la legislación exige que para recibir el pago las organizaciones de recicladores deben estar legalmente constituidas y contar con un registro de sus miembros. Esto genera un incentivo para que los recicladores se organicen y trabajen en conjunto, lo que ayuda a aumentar su productividad y mejorar sus condiciones de trabajo.

A pesar de que el requisito de organización para recibir pagos debería servir como incentivo para los recicladores, la dimensión organizativa es la que presenta mayores desafíos en las ciudades del estudio. Buenos Aires, Bogotá y São Paulo muestran un nivel de organización por encima del resto, pero todavía con grandes deficiencias. En San José y en Ciudad de Belice la organización de los recicladores es muy débil, lo que dificulta que logren mejorar sus condiciones de trabajo y sus posibilidades de generar ingresos. La falta de capacidad de gestión administrativa impide el proceso de organización.

La capacidad de comercialización o la participación de los recicladores en las cadenas de valor de los materiales reciclables está estrechamente relacionada con el nivel organizativo. Cuanto más organizado está un grupo suele tener mejor acceso a materiales y capacidad de acopio, que son factores clave relacionados con el volumen de material que se comercializa y la capacidad de realizar alguna actividad que agregue valor. También es importante el nivel de desarrollo de la industria transformadora. En algunas ciudades como Buenos Aires, Bogotá o Quito, los recicladores participan del sistema de recolección municipal y además venden los materiales a la industria lo que hace que puedan complementar fuentes de ingreso. En Ciudad de México los materiales se comercializan a través de los gremios y en Asunción a través de acuerdos directos con las empresas recicladoras. Uno de los grandes retos, en la parte comercial, además de la débil capacidad de gestión de las organizaciones es la falta de acceso a productos financieros adecuados. Las organizaciones del 75% de las ciudades analizadas no cuentan con mecanismos de financiación con la excepción de Buenos Aires, São Paulo y Santiago de Chile en las que las cooperativas más fuertes tienen oportunidades de acceso al crédito.

Por otro lado, aun es necesario mejorar la generación de información sobre el flujo de residuos reciclables y sobre la situación de los recicladores. También es fundamental fortalecer a las organizaciones de recicladores y aumentar las oportunidades para su inclusión ya que en la actualidad los procesos de licitación son escasos o muy específicos, y muchas veces los recicladores no logran responder a los requisitos. Otro tema pendiente es el enfoque de género: las mujeres recicladoras se encuentran muy desprotegidas laboralmente, son vulnerables frente a situaciones de violencia y acoso y sufren desigualdad en cuanto al acceso a los materiales. Sobre su representatividad en las organizaciones, les falta empoderamiento, es decir, forman parte de las directivas, pero en la mayoría de los casos no participan activamente en la toma de decisiones. Estas y algunas otras recomendaciones del estudio están enfocadas a lograr que los recicladores de base obtengan las capacidades para ser prestadores del servicio y logren organizarse en unidades productivas capaces de comprar y vender materiales reciclables de una manera que beneficie a los municipios donde operan, a la ciudadanía, a la industria del reciclaje y al medio ambiente.

¿Quieres saber qué tan inclusiva es tu ciudad en temas de reciclaje? ¿Qué prácticas exitosas de otras ciudades podrían ser implementadas para fortalecer el sistema de reciclaje en su ciudad?

Avances y Desafíos para el Reciclaje Inclusivo: Evaluación de 12 Ciudades de América Latina y el Caribe

El estudio Avances y desafíos para el reciclaje inclusivo: Evaluación de 12 ciudades de América Latina y el Caribe evalúa el contexto institucional y operativo del reciclaje inclusivo en 12 ciudades de América Latina y el Caribe por medio de un conjunto de indicadores cualitativos y cuantitativos, con el propósito de establecer la situación actual de inclusión y formalización de los recicladores de base dentro de la cadena de valor de la gestión integral de residuos sólidos. En este sentido, el estudio no se ocupa del estado de la cadena de reciclaje en general. Este trabajo contó con el respaldo financiero del Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN), miembro del Grupo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en el marco de la Iniciativa Regional para el Reciclaje Inclusivo (IRR).