Ante la creciente tendencia de consumir alimentos sin gluten por personas no celíacas, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) recuerda que estos productos solo deben ser consumidos por aquellos que sean intolerantes a esta proteína.

Bien por voluntad propia o por recomendación no profesional, algunas personas se decantan por seguir una dieta sin gluten sin estar diagnosticadas de celiaquía. Esta práctica se realiza especialmente con el fin de bajar de peso, pero la evidencia científica sobre sus efectos es aún limitada debido a la falta de ensayos clínicos en humanos.

Muchos seguidores de estas dietas alegan mejorías a nivel gastrointestinal e incluso pérdida de peso. Sin embargo, en personas no celíacas no se puede relacionar bonanzas alimenticias con la exclusión de gluten, ya que suele haber una reducción del consumo de alimentos procesados, como platos precocinados, salsas, pan rallado o productos de pastelería, que generalmente incluyen cantidades significativas de grasas y azúcares, o sea calorías.

No hay justificación alguna para eliminar el gluten si no se es celíaco, una práctica que, además, en muchas ocasiones se limita únicamente a quitar el trigo de la dieta para perder peso.

En el caso de tener sobrepeso u obesidad, lo ideal es corregir los hábitos dietéticos y aumentar la actividad física. Y si se sufren molestias digestivas, lo que se debe hacer es acudir al médico para poder identificar las causas y pautar el tratamiento necesario.

Pero esta moda no es solo perjudicial para aquellos que, sin ser celíacos, consumen productos sin gluten, sino que está creando problemas de seguridad a aquellos que realmente sí lo son.

Según han denunciado Asociaciones de Celíacos, la moda de consumir alimentos sin gluten ha llevado a muchos establecimientos a utilizar como reclamo la oferta de menús sin gluten, cuando sólo una minoría cumple con los protocolos para eliminar los riesgos. Aparentemente son dietas libres de gluten, pero en realidad no lo son, ya que se han elaborado sin seguir los protocolos de manipulación en las cocinas y por tanto no garantizan la ausencia de contaminación cruzada. Esto ha provocado que las incidencias en restaurantes y bares como consecuencia de los falsos menús libres de esta proteína se hayan disparado en estos últimos años.

Ante esta situación, OCU solicita a la Administración que refuerce los controles sanitarios en el sector de la hostelería para que se garantice la seguridad, no sólo de las personas celíacas, sino de todos aquellos que padezcan cualquier tipo de alergia alimentaria.

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