Según el Informe Mundial sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos de las Naciones Unidas, alrededor de un 80% de las aguas residuales son vertidas al ambiente sin ningún tratamiento anterior, y con esto se desaprovecha el agua, se ponen en peligro ecosistemas costeros, se deteriora la calidad de las aguas superficiales y subterráneas, y se puede generar (o favorecer) un foco de enfermedades contagiosas.

¿Qué son las aguas residuales? 

Así se llama a las aguas luego de haberlas utilizado en el hogar, la industria o las actividades agrícolas, entre otras. Ellas llevan materia orgánica, residuos, y sustancias que suelen arrojarse al agua como detergentes, herbicidas, y lo que puedas imaginar.

Se componen aproximadamente de un 99% de agua y un 1% de sólidos, cambiando su composición en relación a las fuentes de las que proviene. De acuerdo al contenido que portan pueden ser: negras, si provienen de retretes; grises, si son aquellas que se usan en las duchas, lavabos y lavadoras; o negras industriales, que provienen de procesos llevados a cabo en las industria.

Antes de volver a los cursos de agua, son conducidas a plantas o estaciones depuradoras. Aunque no siempre y no en todo el mundo. El problema es que, cuando eso no sucede, las aguas residuales se mezclan con el agua pura y la contaminan.

Según el informe, cada año se extraen en el mundo unos 3.928 km³ de agua dulce. El 44% de ese agua se consume principalmente en la agricultura; y el 56% restante se libera al ambiente como aguas residuales.

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En 2016, la crisis del agua fue definida como el riesgo mundial más preocupante en los próximos diez años; y para el 2030 se calcula que la demanda de energía y de agua crezcan aun más, e incluso casi se dupliquen.

Si, además, cerca de 663 millones de personas no tienen acceso a fuentes de agua segura, eso significa irremediablemente que estamos desechando la posibilidad de que el agua vuelva a utilizarse, y contaminando el agua segura.Las aguas residuales pueden aprovecharse para reutilizar los nutrientes (por ejemplo, como fertilizante de los suelos) o para hacer biocombustible y generar energía. También, si son tratadas correctamente, pueden reutilizarse para el riego, la industria y, cuando tiene la mayor calidad, incluso como agua potable. Pero lo más importante es que, cuando no se tratan, pueden contaminar el agua limpia al regresar a la fuente.

Además, el costo del tratamiento de aguas residuales es muy inferior a los beneficios que implican para la salud y el ambiente. Tratarlas correctamente implica disminuir la contaminación de las aguas subterráneas y superficiales, lo cual favorece además a la seguridad alimentaria (los cultivos crecen sanos), a la salud (menor riesgo de contraer enfermedades) y además aportan a la economía, ya que generan nuevos puestos de trabajo.

“Cuando se utilizan y manejan con seguridad para evitar riesgos para la salud y el medio ambiente, las aguas residuales pueden dejar de ser un problema y convertirse en un activo”, señaló Marcos De Souza, oficial superior de la División de Tierras y Aguas de la FAO.

Pero, el tratamiento de las aguas residuales es muy escaso, y se agudiza más cuánto más con la pobreza: en los países más ricos, el porcentaje de tratamiento es del 70%; en los de ingreso medio, 38%; y en los más humildes, 28%. Esto pone en riesgo la situación de estos últimos, que se ven más expuestos a estas aguas no tratadas.

¿Por qué no se tratan?

En el caso de los países más humildes tiene que ver con una multiplicidad de factores, como la falta de infraestructura y de financiación. Pero en todo el mundo, el factor más importante de que el agua no se reutilice es absurdo: el hábito; no existe la cultura de reutilización del agua.

Tú puedes contribuir desde tu lugar, ayudando a cuidar este recurso tan valioso para todo el mundo. Lee aquí sobre qué puedes hacer en tu casa para cuidar el agua.