El país incursiona en la construcción de casas pasivas, que buscan eliminar emisiones contaminantes casi por completo. Cinco empresas recibirán financiamiento

La arquitectura también es una herramienta de desarrollo sustentable. Con ella se puede lograr que una casa sea cálida en climas fríos o fresca en zonas calurosas, logrando un mínimo consumo de energía. A estas viviendas se les llama casas pasivas.

Las casas pasivas buscan reducir el consumo de energía y emisiones de CO casi por completo, mediante el uso de materiales y arquitectura bioclimática.

En México ya se construyen los dos tipos de vivienda bajo el programa EcoCasa de la Sociedad Hipotecaria Federal (SHF), que arrancó en 2013. La meta hacia 2020 es la construcción de 27,600 viviendas sustentables, con una reducción de emisiones de COe (dióxido de carbono equivalente) al menos de 20%; y de 600 casas pasivas, donde la reducción de emisiones de COe será de entre 70 y 90%.

Ambas clases de desarrollo son parte del proyecto de la SHF, el banco alemán KFW, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Unión Europea para el impulso de vivienda sustentable.

“Tenemos tres proyectos bajo este esquema. El objetivo es dar financiamiento para impulsar la vivienda sustentable: empezamos con unidades que generan 20% menos de CO, pero la meta es llegar a estos niveles de 80%”, explica Homero Garza, director de Desarrollo de Mercados y Bursatilización de la SHF.

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Las empresas ya quieren aprovechar la tendencia. Karla Segura, subdirectora de Innovación y Sustentabilidad de Consorcio Ara, lleva un año en el proceso para formar parte del proyecto de la SHF, para construir casas pasivas.

“Esperamos comenzar en enero la construcción de un proyecto de vivienda sustentable diferente a todo lo que se ha hecho hasta ahora, en términos de ahorro en consumo energético y generación de dióxido de carbono”, dice

El principal reto al desarrollar vivienda sustentable, coinciden tanto Segura como Garza, es afrontar el incremento del costo, pues el objetivo principal del gobierno es que se promueva en el segmento de interés social, por lo que el precio al público no puede elevarse.

De acuerdo con datos de la consultora Tinsa, el aumento en el costo de una vivienda sustentable puede ser de entre 5 y 25%, debido a los materiales adicionales que requiere.

El programa cuenta con recursos por 230 millones de dólares (mdd), y solo las casas pasivas tienen financiamiento no reembolsable por 9.3 mdd por parte de la Unión Europea.

El financiamiento del banco alemán KFW implica estándares adicionales en el empleo de materiales como las ventanas o las paredes.

De acuerdo con Segura, se trata de materiales que tienen propiedades de aislantes térmicos para la vivienda, como paredes con poliestireno extruido o vidrio con filtro solar que evitan el paso del sol.

“Sin embargo, esto es más costoso, y si no lo aplicamos no podemos vender vivienda con subsidio. Entonces es un hecho que hay que entrarle y entender que hacia allá va la industria”, afirma Segura.

Además de Ara, otras cuatro empresas recibirán el apoyo a fondo perdido para este proyecto: Sadasi, Famoca, Herzog y Derek, que fueron las que presentaron diseños que cumplen con las especificaciones.