El sistema alimentario global está en el centro de muchas de las crisis ambientales, sociales y de salud. Fertilizantes sintéticos crean zonas muertas en los océanos, la quema de combustibles fósiles (carbón, petróleo, gas) acelera el calentamiento global y fomenta cosechas insalubres, las agroindustrias mecanizadas merman los empleos rurales, etcétera.

Las discusiones se centran en la capacidad de producir suficientes alimentos para la población mundial con otros métodos, como los llamados “orgánicos” (se denomina alimento orgánico aquel en cuya producción se evita el uso de productos sintéticos, como pesticidas, herbicidas y fertilizantes artificiales, y el uso de semillas o plantas transgénicas).

Hay una tendencia a preferir alimentos orgánicos sobre los convencionales, y la razón principal es: tener una vida sana.

Pero ¿son los productos orgánicos realmente mejores que los convencionales?

La Universidad de Stanford, luego de estudiar 237 productos agrícolas, cárnicos y lácteos, y de revisar cientos de investigaciones enfocadas a determinar si los productos orgánicos nos llevan en general a una mejor nutrición, concluyó que la respuesta es no, y que los alimentos orgánicos no siempre son más nutritivos que sus contrapartes.

Es decir, que seguir lo “orgánico” no significa ningún obvio ni inmediato beneficio a la salud.

La creencia es que el contenido nutricional de los alimentos orgánicos es mayor. Sin embargo, al medir otras variables, como los procesos de maduración con el uso de pesticidas, se encontró que por ejemplo las bayas (fresas, moras, etcétera) pueden contener considerablemente más vitaminas que frutas supuestamente maduras crecidas orgánicamente.

Los productos orgánicos se han adueñado del significado de natural, fresco o sano, y por contraste, los productos y alimentos convencionales o industrializados son sinónimos de artificial o insano.

Pero lo orgánico también es sinónimo de poco, de escaso, por lo que el debate entre lo orgánico y lo convencional debe cambiarse por un debate entre la agricultura de pequeña escala y la de gran escala, porque en un mundo con más de 7 mil 500 millones de personas los productos orgánicos, al menos hasta ahora, son simplemente un lujo.

Si bien es cierto que la agricultura convencional ha destruido ecosistemas locales y ha exacerbado la crisis climática, la pregunta es ¿qué tipo de agricultura puede producir hoy alimentos suficientes para 7 mil 500 millones de personas, y en los próximos 30 años para 10 mil millones, como indican las proyecciones de crecimiento de la población mundial?

Uno de los principales problemas de la agricultura orgánica y que impacta los precios de los alimentos es que sus rendimientos son en promedio entre 8 y 19 por ciento menores que los de la agricultura convencional.

A raíz de todo esto ha surgido una nueva disciplina científica denominada “agroecología”, que se basa en la aplicación de principios de la ecología al diseño, desarrollo y gestión de sistemas agrícolas sustentables.

Sin embargo, los principales expertos en la materia afirman que con todo y que la agricultura orgánica ha evolucionado notablemente y no es tan incipiente y rudimentaria como parece, con los métodos actuales es imposible cultivar alimentos suficientes para proveer las necesidades mundiales diarias.

Sin ser experto en la materia, yo diría que la solución ideal apunta a una combinación de ciencia y conciencia. Ciencia para lograr los nutrientes, rendimientos y rentabilidades necesarias, y para enfrentar los retos y amenazas de la propia naturaleza (sequías, huracanes, plagas, insectos, etcétera) y conciencia para proteger el medio ambiente y la salud humana, conservando la fertilidad del suelo y la actividad biológica, minimizando la utilización de recursos no renovables y evitando el uso de fertilizantes y plaguicidas sintéticos.

El futuro en esta materia dependerá de quien gane la batalla de las políticas e intereses económicos involucrados y de que los gobiernos del mundo destinen recursos suficientes para la investigación de nuevos métodos para la producción orgánica de alimentos a gran escala.
Autor: Ricardo Elías @ElMural