El Índice Metropolitano de la Calidad del Aire (IMECA) funciona en México como valor de referencia de la salud y transformación del mundo y cuidado de la capa de ozono

El IMECAs Índice Metropolitano de la Calidad del Aire,  se obtiene a partir de las mediciones de la calidad del aire que realiza el Sistema de Monitoreo Atmosférico de la Ciudad de México. El IMECA se emplea para comunicar a la población del Valle de México el grado de contaminación y el nivel de riesgo que este representa para la salud humana, así como las recomendaciones o acciones que pueden realizar para su protección. El IMECA se calcula empleando los promedios horarios de la medición de los contaminantes ozono (O3), dióxido de azufre (SO2), dióxido de nitrógeno (NO2), monóxido de carbono (CO) y partículas menores a 208 micrómetros (PM10).

El IMECA se publica cada hora para la población de la Zona Metropolitana del Valle de México, que abarca la totalidad del Distrito Federal y la zona conurbada del Estado de México

Los valores IMECA establecen límites para proteger la salud de la población.

El índice de calidad del aire es la medida que se  usa en la ciudad de México para informar a la población acerca de los niveles de contaminación atmosférica; conocido como IMEQA (Índice Metropolitano de Calidad del Aire; SEDUE, 1985), está basado en una metodología sencilla de cálculo, a partir de dos “puntos de quiebre”. Los puntos de quiebre son valores estadísticamente conocidos, por encima de los cuales ocurren alteraciones significativas en la fisiología de las poblaciones humanas. Las rectas que unen los puntos de quiebre sirven para convertir valores de concentración de contaminantes en el aire en valores de una escala arbitraria que va de 0 a 500 puntos IMECA, la cual da una idea subjetiva del grado de peligrosidad asociado a los niveles de contaminación del aire.

Los índices obtenidos de estas rectas (conocidas por SEDUE como “funciones linealmente segmentadas”) son seis en total, y miden la calidad del aire respecto de:

  1. Partículas sólidas en suspensión.
  2.  Bióxido de azufre.
  3. Ozono.
  4.  Monóxido de carbono.
  5. Óxidos de nitrógeno, y
  6. Un término que mide la acción sinergística del bióxido de azufre con las partícula sólidas en suspensión.

La escala del IMECA está basada fundamentalmente en la definición de dos puntos de quiebre: el umbral crítico que define el valor IMECA 100 y el que define el valor IMECA 500. Como puede verse en los cuadros 1 y 2, los puntos de quiebre de la escala del IMECA corresponden de manera muy cercana (en algunos casos exacta) con los niveles “primario” y de “daño significativo” de la norma federal de calidad del aire de los Estados Unidos de América (NAAQS National Ambient Air Quality Standards; Thom y Ott, 1975). De hecho, el IMECA reconoce haber sido adaptado del índice de Ott y Thom (1975) para los Estados Unidos, que esta a su vez basado en las normas federales. Sin embargo, los umbrales del IMECA 100 son algo más permisivas que los aceptados en otros países, como Japón, o en algunas regiones particulares de los Estados Unidos. Este problema es particularmente notable en el caso del ozono: mientras que la norma mexicana reconoce valores inferiores a 0.11 ppm como tolerables, la norma NAAQS para California establece que valores superiores a 0.08 ppm no deberían presentarse más que en una sola vez al año y con duración menor a una hora. La diferencia es crítica: si el IMECA adoptara la norma californiana, la mayor parte del tiempo la atmósfera de la ciudad de México debería considerarse como dentro del nivel de alerta poblacional.

Cuadro 1. Puntos de quiebre de la escala IMECA, para los valores 100 y 200, comparados con la escala NAAQS (National Ambient Air Quality Standards) de los Estados Unidos.
Contaminantes Tiempo de medición IMECA 100 NAAQS (nivel primario)
 PST (µg/m3)  24 h  275 260
SO2 (ppm)  24 h 0.13  0.14
CO (ppm) 8 h 13.0 9.0
O3 (ppm) 1 h 0.11 0.11 (California 0.08)
Contaminante Tiempo de medición IMECA 200 NAAQS (nivel de alerta)
NOX (ppm) 1 h 0.66 0.60
PST x SO2 24 h 24.5 25.0

Sin embargo la diferencia más notable entre el IMECA y la escala de Ott y Thom, radica en la definición de los niveles de peligrosidad de los índices. En el cuadro 3 se resumen las descripciones del IMECA, de Ott y Thom, y de la norma NAAQS para niveles similares de contaminación. Por ejemplo para el nivel 101-200, el IMECA describe “Aumento de molestias en personas sensibles”, mientras que, el índice de Ott y Thom lo define como definitivamente “malo para la salud”. Los niveles siguientes, descritos por el IMECA como de incidencia fundamentalmente sobre la población sensible, son descritos por Ott y Thom como “peligrosos” para la salud humana, y son definidos por la norma NAAQS como niveles de “alerta”, de “aviso”, y de “emergencia”. En el último nivel la diferencia de definiciones es aún más marcada: mientras que el IMECA describe este nivel como de “aparición de diversos síntomas e intolerancia al ejercicio en la población sana”, el índice de Ott y Thom lo describe como “peligroso” y la norma NAAQS como de “emergencia” poblacional.

La segunda característica importante del IMECA es la combinación de los distintos indicadores de la calidad del aire en un índice global, a través del procedimiento denominado “función de operador máximo”. Este procedimiento consiste en informar sólo acerca del índice que tuvo mayor puntaje en la escala del IMECA, haciendo caso omiso de los demás valores. El operador máximo tiene, por un lado, la virtud de no promediar los valores de los índices, dándonos así una medida exacta del nivel de la peligrosidad que encierra el contaminante principal. La idea detrás de este procedimiento es informar acerca del “peor de los casos”, es decir, el cálculo del IMECA asume que si se presenta al público la información acerca del contaminante con niveles más elevados, se le informa de maneta insesgada acerca de los niveles más críticos para la salud humana en el total de los contaminantes atmosféricos. El procedimiento, sin embargo, tiene un inconveniente. Al informar acerca solamente del contaminante principal, el operador máximo oculta si los demás contaminantes presentan también valores potencialmente dañinos para la salud humana, o si, por el contrario, se encuentran dentro de umbrales aceptables. Una buena información acerca de la calidad del aire debería describir los niveles de contaminación de todos aquellos contaminantes que se encuentren por encima del umbral del IMECA 100.

El indudable deterioro de la calidad del aire en la ciudad de México ha motivado que la población esté atenta y preocupada. Muchos citadinos quieren y desean ser informados acerca de los niveles reales de peligrosidad a los que se enfrentan, sobre todo durante el invierno cuando la atmósfera sobre la ciudad se estabiliza. Los niveles de tolerancia y los umbrales establecidos en el IMECA para el nivel 100, son en general más elevados que los aceptados internacionalmente, sobre todo en los casos del ozono y del monóxido de carbono. Sería conveniente revisar estos puntos de quiebre de manera periódica, según las nuevas evidencias que se van acumulando en diferentes laboratorios y organismos internacionales.

Cuadro 2. Puntos de quiebre de la escala IMECA, para el valor 500, comparados con la escala NAAQS (National Ambient Air Quality Standards) de los Estados Unidos, para el nivel de “daño significativo”.
Contaminante Tiempo de medición IMECA 500 NAAQS
PST (µg/m3) 24 h 1000 1000
SO2 (ppm)  24 h 1.0 1.0
CO (ppm) 8 h  50 50
O3 (ppm) 1 h  0.6  0.7
NOX (ppm) 1 h  2.0  2.0
PST x SO 24 h  187.1  187.5

La descripción de los niveles de daño a la salud humana, asociados a los diferentes puntajes del IMECA, es por un lado demasiado larga y compleja, y por el otro parece restarle importancia a los verdaderos riesgos asociados con situaciones prolongadas de acumulación de contaminantes sobre la atmósfera de la ciudad. En distintos organismos internacionales existe el consenso de que cualquier nivel por encima del IMECA 100 es muy dañino para la salud humana en general, sobre todo si se prolonga por varias horas o días, y que a largo plazo ocasiona algo más que simples “molestias menores en personas sensibles”. El IMECA, tal como se informa actualmente a la población, no marca diferencia alguna entre un nivel 100 que se prolonga sólo una hora, y niveles similares que se prolonguen por varias horas o aun días.

En el futuro, será necesario informar a la población de los niveles reales de contaminación atmosférica que se detectan sobre la ciudad Para ello, se debería informar de todos los contaminantes que superen el nivel 100 del IMECA, y no solo del “operador máximo”. Por otro lado, sería conveniente anexar a la información que se distribuye a los medios de difusión, las concentraciones equivalentes en partes por millón (ppm) o en µg/m3, de los niveles indicados para cada contaminante. Muchos habitantes de la ciudad, con educación técnica o con formación en ciencia ambientales desean conocer, además del índice, los valores reales de contaminación que se registran.