Nuevas investigaciones sugieren que si continúa aumentando el nivel de acidez de los océanos de la Tierra al ritmo actual, un 30% de las especies marinas podría perderse de aquí al fin del siglo.

El agua salada se vuelve ácida por el dióxido de carbono, y los científicos de la Universidad de Plymouth en Inglaterra han examinado los volcanes submarinos, donde el dióxido burbujea naturalmente, para predecir cómo reaccionará la vida marina con agua más ácida en el futuro.

Dicen que incluso en los próximos años el agua salada podría empezar a corroer las caparazones de algunos organismos, y que algunos corales no serán capaces de sobrevivir.

Fuente: BBC Mundo